3 de noviembre de 2026

PERU: Conteo Rápido o mejor transmisión de resultados. ¿Que necesita el país?

Debido a las demoras evidenciadas en la presentación de resultados electorales durante las elecciones generales peruanas pasadas, el diputado César Muedas Balbiese, de la bancada Ahora Nación, ha presentado el Proyecto de Ley 717/2026-2031-CD, que propone institucionalizar un conteo rápido oficial a cargo de la Oficina Nacional de Procesos electorales (ONPE), basado en una muestra estadística de mesas de sufragio y cuyos resultados se difundirían la misma noche de elecciones. La iniciativa busca reducir la incertidumbre ciudadana mientras continúa el cómputo oficial, sin sustituirlo ni tener efectos vinculantes.

Tengo suficiente experiencia en la organización de conteos rápidos, no solo en mi país (1995, 2000, 2011) sino en otros países de la región, y por tanto el tema no me es extraño y lo voy a analizar en este apunte. 

A modo de anticipar mi perspectiva considero que mas que incorporar una estimación estadística, la ONPE debería modernizar y optimizar su sistema de transmisión de resultados electorales. Alcanzo propuestas.

Preámbulo

Una de las mayores expectativas de la ciudadanía después de una jornada electoral es conocer, lo antes posible, sus resultados. Sin embargo, últimamente en el Perú todavía pueden transcurrir muchas horas, e incluso días o semanas, antes de disponer de una imagen suficientemente completa de la votación nacional. 

Esta situación ha motivado que se plantee la posibilidad de incorporar un conteo rápido institucional, como el que realizan México y Ecuador, mediante una muestra estadística de mesas de sufragio. La finalidad sería ofrecer una estimación temprana de los resultados mientras continúa la recepción, procesamiento y publicación de las actas de escrutinio.

Esta iniciativa merece ser examinada, precisamente porque las experiencias internacionales también muestran riesgos que deben considerarse. En el caso peruano, antes que incorporar este mecanismo estadístico, considero más conveniente fortalecer la Solución Tecnológica de Apoyo al Escrutinio (STAE), redefiniendo sus objetivos y mejorando su tecnología, conectividad y capacidad operativa, a fin de que los resultados electorales llegue con mayor rapidez a la ciudadanía.

El objetivo debe ser informar antes, pero sobre la base de los votos efectivamente contabilizados en las mesas, y no de una estimación estadística de una parte de ellas.

El conteo rápido: una experiencia internacional que merece atención

El conteo rápido (quick count) es una técnica de estimación estadística realizada durante una jornada electoral que consiste en recopilar los resultados oficiales obtenidos de una muestra representativa de mesas de votación. A diferencia de las encuestas de boca de urna (exit polls), el conteo rápido no se basa en la intención de los votantes, sino en los votos reales ya escrutados, lo que permite, luego de estabilizada la muestra, ofrecer una proyección muy precisa y confiable de las tendencias o del ganador pocas horas después del cierre de los comicios.

No debe confundirse con el TREP (Transmisión de Resultados Electorales Preliminares) como le decíamos años atrás, mediante el cual se procesan y difunden progresivamente los resultados de las actas de escrutinio que van siendo transmitidas desde cada mesa. El primero estima, el segundo transmite resultados reales de las mesas.

México: oportunidad y respaldo estadístico

Según los documentos consultados, el Instituto Nacional Electoral (INE) de México utiliza el conteo rápido desde hace varias décadas. Su metodología contempla una muestra aleatoria de casillas o mesas, seleccionada previamente, y un comité técnico de especialistas en estadística y diseño muestral.

Por ejemplo, en las elecciones presidenciales del 2 de junio de 2024, el INE sobre un universo de mas de 170 mil mesas, definió una muestra de 7 mil 602. A la hora en quye esta muestra se estabilizó, ya había recibido información de 5 mil 651 mesas, equivalentes al 74.3% de las seleccionadas. Con esos datos publicó estimaciones de participación y votación, con un nivel de confianza de al menos 95%.

Finalmente, con el paso de las horas, se determinó que la estimación presidencial fue consistente con los resultados posteriores del Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP) y los cómputos distritales.

Entre las principales fortalezas de esta experiencia mexicana destacan:

  • Utiliza resultados reales de una muestra de mesas, no encuestas de boca de urna.
  • Cuenta con una metodología previamente establecida y reconocida, además de especialistas independientes.
  • Reduce la incertidumbre inicial cuando existen diferencias suficientemente amplias entre las candidaturas.
  • Informa oportunamente a la ciudadanía, la cual conoce sus fortalezas y debilidades.

Sin embargo, también tiene limitaciones. Es sólo una muestra estadística, no comprende todas las mesas, depende de que la información llegue oportunamente al centro de procesamiento, y como es lógico, no permite establecer necesariamente el orden de las candidaturas cuando sus resultados se encuentran muy ajustados porcentualmente.

Ecuador: una experiencia que también advierte sobre los riesgos

Las elecciones presidenciales ecuatorianas del 7 de febrero de 2021 ofrecen una advertencia importante. Sobre un universo de mas de 40 mil mesas, el Consejo Nacional Electoral (CNE) realizó un conteo rápido con una muestra de 2 mil 425 mesas, y la estimación presidencial no tuvo inconvenientes en determinar al candidato posicionado en el primer lugar, pero si en definir cual sería el otro candidato que participaría en el balotaje. 

Para el segundo lugar, los resultados situaron a un candidato llamado Lasso con 20.05% y a otro llamado Pérez con 19.85%, con una diferencia muy estrecha que no permitía establecer con seguridad quién ocuparía el segundo lugar, habida cuenta del margen de error de 1% establecido en el conteo.

Esta dificultad para definir estadísticamente quien acompañaría en el balotaje al candidato que ocupó el primer lugar, generó controversias, cuestionamientos y denuncias de fraude por parte de diversos sectores políticos. Finalmente, el escrutinio oficial posterior terminó confirmando a Lasso en segundo lugar y a Pérez en el tercero, pero las discusiones continuaron.

La experiencia evidenció riesgos importantes:

  • El margen de error de una muestra estadística puede impedir zanjar posiciones si las candidaturas son porcentualmente muy próximas.
  • Las actualizaciones sucesivas pueden generar confusión si no se explican adecuadamente.
  • Una estimación preliminar puede ser utilizada políticamente para cuestionar la legitimidad del proceso.

Por otro lado, la comunicación de resultados requiere protocolos rigurosos y una explicación clara de los márgenes de incertidumbre es vital para no agudizar las dudas y discusiones que se generan. 

El problema no fue simplemente que existiera una estimación estadística, sino la dificultad de comunicar con claridad sus límites y las modificaciones que se produjeron.

México y Ecuador muestran, por tanto, que el conteo rápido puede ser útil para ofrecer información temprana, pero no garantiza por sí mismo mayor confianza ni certeza sobre el resultado definitivo.

¿Necesita el Perú incorporar un conteo rápido oficial?

Considero que no debería ser la primera opción. La ONPE ya dispone de experiencia en la recepción, digitalización, transmisión y publicación de resultados electorales. El problema que debemos abordar es cómo mejorar la oportunidad con la que los resultados de las mesas lleguen al centro de cómputo y se pongan a disposición de la ciudadanía.

Además, el conteo rápido no resolvería los retrasos posteriores originados por las actas observadas, los recuentos y las apelaciones ante los órganos jurisdiccionales electorales. Demoras que hemos experimentado no solamente en las pasadas Elecciones Generales de abril/junio, sino también en las Regionales y Municipales de octubre pasado.  

En otras palabras, una estimación estadística podría ofrecer una primera referencia durante la noche electoral, pero no sustituiría el procesamiento de las actas ni resolvería las demoras del Jurado Nacional de Elecciones (JNE) y de sus Jurados Electorales Especiales distribuidos a nivel nacional.

La propia Misión de Observación Electoral de la OEA, en su informe sobre las elecciones generales peruanas de 2026, recomendó contar con mecanismos de transmisión y publicación de resultados preliminares que permitan a la autoridad electoral informar oportunamente y con confiabilidad. Esta recomendación merece especial atención.

Mi propuesta es aprovechar esa recomendación para fortalecer la STAE (Solución Tecnológica de Apoyo al Escrutinio), en lugar de introducir un conteo rápido institucional.

Fortalecer el STAE: capturar y transmitir mejor y más rápido los resultados reales

El STAE debe concebirse como un sistema de transmisión extraoficial de resultados, complementario al cómputo oficial de ONPE. Su propósito sería recoger los resultados consignados en las actas de escrutinio de las mesas de sufragio, transmitirlos desde los locales de votación y publicarlos progresivamente, identificando claramente su carácter preliminar e informativo.

Para lograrlo, echo mano a mis recuerdos e informes alcanzados a una misión en particular (ERM2022) y propongo seis mejoras:

Enfocar operación en la transmisión de resultados electorales

El principal problema de STAE fue dedicarlo a generar digitalmente todas las actas electorales de cada mesa de votación (Instalación, Votación y Escrutinio), eliminando borrones y errores aritméticos, autenticándolas con las firmas digitales de los miembros de mesa, generando copias impresas para todos los personeros presentes, y remitiendo resultados electorales digitados e imagen de las actas al centro de cómputo de la ONPE.

Ciertamente no es mala idea, pero la iniciativa estaba bajo responsabilidad de los propios miembros de mesa y por tanto, se enfrentaba siempre a miembros con poca o nula experiencia en el uso de tabletas, laptops o impresoras, o desconocedores del proceso tecnológico a llevar a cabo, o no capacitados efectivamente para llevar a cabo los procedimientos. Y ello sin citar la falta de asistentes técnicos ONPE por cada mesa. Tanto en el año 2022, como en la primera vuelta 2026, esto fue evidente.

Por tanto, la alternativa eficiente es reenfocar el uso del STAE solo a la captura y transmisión de resultados electorales e imágenes de las actas de escrutinio producidas a mano por parte de los miembros de mesa, acciones que estarían exclusivamente a cargo del personal de ONPE en el local de votación, no de los miembros de mesa. 

Renovar los equipos mediante alquiler tecnológico

En lugar de adquirir grandes cantidades de equipos que pueden quedar obsoletos luego de cuatro años después de cada elección, ONPE debería evaluar el alquiler de equipos modernos para cada proceso electoral. Tabletas y módems de última generación. Esta modalidad permitiría:

  • Disponer de equipos actualizados y homogéneos.
  • Evitar gastos permanentes de almacenamiento y mantenimiento.
  • Reducir los problemas de obsolescencia tecnológica.
  • Contratar servicios de soporte y reemplazo inmediato ante fallas.

El alquiler debería contemplar pruebas previas, mantenimiento, baterías, repuestos, asistencia técnica y sustitución de equipos defectuosos. La decisión final tendría que sustentarse en una comparación de costos del ciclo de vida frente a la adquisición.

Equipos más portátiles y de operación sencilla

Ya no laptops ni impresoras. Las tabletas deberán ser muy livianas y resistentes, de bajo consumo eléctrico y de fácil instalación. No se requiere necesariamente utilizar equipos de alta capacidad de procesamiento. 

El trabajo principal consiste en registrar los resultados, digitalizar, y transmitir la información electoral. También deberían contar con baterías de autonomía suficiente para trabajar ante interrupciones eléctricas y con dispositivos de respaldo.

Conectividad a internet solo cuando deban transmitirse resultados

Los equipos deberían operar sin conexión permanente a internet durante el registro de información y captura de imágenes. Esta información se almacenaría localmente de manera segura y cifrada. Una vez concluida su captura, se establecería la conexión para transmitirlos al centro de cómputo de ONPE.

El sistema debería contar con:

  • Autenticación de usuarios autorizados.
  • Cifrado de la información.
  • Registro de fecha y hora de cada operación.
  • Constancia de recepción de los datos transmitidos.
  • Reintentos automáticos ante interrupciones de conectividad.
  • Respaldo local y procedimientos alternativos para zonas sin cobertura.

Mejorar la logística y el despliegue del personal de ONPE

La tecnología no resolverá por sí sola los problemas de transmisión si no existe una organización logística adecuada. Para ello, la ONPE debe revisar la distribución de su personal en las ODPE y locales de votación, considerando distancias, accesibilidad, número de mesas y condiciones de conectividad. Propongo:

  • Designar responsables de transmisión por local de votación.
  • Determinar con anticipación las condiciones técnicas de cada local de votación (electricidad y cobertura de internet). 
  • Disponer de equipos de reemplazo.
  • Implementar centros de soporte técnico que atiendan remotamente incidencias durante toda la jornada.
  • Realizar simulacros nacionales que reproduzcan las condiciones reales de la elección.
  • El despliegue debe planificarse con especial atención a las zonas rurales, fronterizas y de difícil acceso.

Dialogar con organismos públicos de la región que emplean TREP

Un buen número de países de la región emplean con efectividad el TREP (Transmisión de Resultados Electorales Preliminares) como herramienta fundamental para mantener informada a la población sobre los resultados electorales. 

Entre ellas tenemos a Bolivia, Guatemala, Honduras, Paraguay, Panamá, México, el cual lo denomina PREP (Programa de Resultados Electorales Preliminares), Colombia, el cual lo denomina Preconteo, Ecuador y Costa Rica. Sus organismos electorales estarían muy animados a compartir sus experiencias y afinar así la propuesta peruana. 

Conclusiones

Las experiencias de México y Ecuador demuestran que los conteos rápidos pueden ofrecer información temprana, pero también evidencian que las estimaciones estadísticas tienen limitaciones, especialmente cuando las diferencias entre candidaturas son estrechas. Una actualización de resultados mal comunicada puede generar incertidumbre y controversias que afecten la confianza en las autoridades electorales.

Por ello, considero que el Perú no debería priorizar la incorporación de un conteo rápido institucional. Antes bien, debería fortalecer su propia capacidad para transmitir y publicar oportunamente los resultados producidos por las mesas de sufragio mediante un STAE mas efectivo, permitiría avanzar hacia ese objetivo.

No se trata de renunciar a la rapidez. Se trata de conseguirla sin agregar una estimación estadística que puede resultar innecesaria y que, en determinadas circunstancias, puede generar nuevas controversias.

El Perú necesita resultados oportunos, pero también verificables. Más que contar rápidamente con una muestra de votos, debemos conseguir que los resultados de todas las mesas lleguen y se publiquen con eficiencia, transparencia y seguridad.

La prioridad debe ser clara: ¡mejor STAE, más información y mayor confianza electoral!

Fuentes y lecturas consultadas

Instituto Nacional Electoral de México. Conteos Rápidos: funcionamiento, metodología y alcances.

INE. Documentación de los Conteos Rápidos 2024: informes técnicos, muestras y protocolos.

Parlamento del MERCOSUR. Informe de la Misión de Observación Electoral Internacional – Ecuador 2021.

ONPE, revista Elecciones. Fragmentación electoral y judicialización: las claves del proceso electoral en Ecuador.

ONPE. Solución Tecnológica de Apoyo al Escrutinio (STAE).

ONPE. Sistema de cómputo electoral y transmisión de actas.

OEA. Informe de la Misión de Observación Electoral sobre las Elecciones Generales de Perú 2026.

OEA. Primer informe de la Misión de Observación Electoral sobre la segunda elección presidencial de Perú 2026.

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