Las Elecciones Regionales y Municipales del 4 de octubre de 2026 ingresan a su etapa decisiva. A poco más de seis semanas de la jornada electoral, el Perú se encuentra ante un desafío que va mucho más allá de cumplir mecánicamente con las fechas establecidas en el cronograma. El verdadero reto consiste en conseguir que todas las actividades jurídicas, logísticas, tecnológicas y de capacitación lleguen coordinadamente a buen término. Yo tengo mucha experiencia sobre ello, como recuerdo las regionales y municipales 2022 y mis labores en la ONPE.
El calendario aprobado por el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) establece una secuencia de actividades que debe ser cumplida con rigurosidad. Entre los hitos inmediatos se encuentran la culminación de la resolución de tachas y exclusiones en primera instancia, la atención de las apelaciones y el cierre progresivo de las candidaturas. La plataforma oficial del JNE señala que el 20 de agosto venció el plazo para que los Jurados Electorales Especiales resolvieran en primera instancia las tachas y exclusiones.
A partir de este momento, cada día adquiere mayor valor operativo. Una decisión sobre una candidatura puede tener efectos sobre la elaboración de las cédulas, los materiales electorales, los sistemas de información y la capacitación. El proceso electoral funciona como una cadena: cuando un eslabón se modifica tardíamente, los demás deben reaccionar con rapidez.
El primer gran desafío: aprobar las candidaturas
Uno de los principales objetivos de las próximas semanas debe ser conseguir la mayor estabilidad posible en las listas y fórmulas que competirán. El JNE ha tenido que procesar un número extraordinariamente elevado de candidaturas, y para acelerar la calificación ha incorporado herramientas tecnológicas, entre ellas el sistema Eleccia, experiencia que puede contribuir a reducir tiempos y ordenar la enorme cantidad de información que genera una elección subnacional. Sin embargo, la rapidez debe ir acompañada de seguridad jurídica.
Para la ONPE, la definición de las candidaturas no constituye solamente un problema jurídico. Es un insumo indispensable para producir las cédulas y los materiales electorales, preparar la información dirigida a los ciudadanos y organizar adecuadamente el escrutinio. Por ello, una preocupación central durante estas semanas debe ser reducir al mínimo las modificaciones tardías que puedan repercutir sobre la operación electoral.
La segunda preocupación: que el financiamiento llegue a tiempo
Quizá el mayor riesgo institucional que ha enfrentado hasta ahora el proceso ha sido el presupuestario. En julio, JNE, ONPE y RENIEC advirtieron que necesitaban recursos adicionales para cumplir adecuadamente las actividades previstas para las ERM 2026. La estimación conjunta alcanzaba S/ 589,52 millones, generándose una fuerte preocupación por el financiamiento oportuno de las actividades electorales.
Posteriormente se aprobaron recursos adicionales, pero la discusión presupuestaria dejó una enseñanza que no debería perderse: una elección puede estar jurídicamente convocada y contar con un calendario perfectamente diseñado, pero si los recursos no llegan cuando se necesitan, las actividades críticas pueden retrasarse.
Esto resulta particularmente delicado en agosto y septiembre, cuando se concentran adquisiciones, contratación de servicios, impresión, acondicionamiento, distribución y despliegue territorial. La preocupación, por tanto, no debería limitarse a saber cuánto dinero ha sido asignado. Hay que verificar cuándo está disponible, qué actividades financia y si permite cumplir oportunamente cada hito del calendario.
La tercera preocupación: logística y despliegue territorial
Las ERM presentan una dificultad particular frente a las elecciones generales: la enorme diversidad territorial. Para ello, la ONPE debe organizar la elección en realidades geográficas muy diferentes. Las necesidades de un local de votación en Lima no son las mismas que las de una localidad rural, amazónica o andina de difícil acceso.
La descentralización mediante las Oficinas Descentralizadas de Procesos Electorales constituye una fortaleza porque permite acercar la gestión al territorio. Pero también plantea un desafío: asegurar que todas esas estructuras funcionen con criterios homogéneos y reciban oportunamente recursos, materiales, personal y asistencia técnica.
En este punto será fundamental evitar que los problemas aparezcan recién durante el despliegue. Por tanto, la logística electoral no debería probarse el día de la elección. Las rutas de transporte, los almacenes, los locales, los mecanismos de contingencia, las comunicaciones y la entrega de material deben ser revisados con suficiente anticipación.
La cuarta preocupación: los miembros de mesa
Una elección puede contar con buenas leyes, un padrón actualizado y sistemas informáticos sofisticados y, sin embargo, fracasar en su primera operación si las mesas no se instalan oportunamente. La capacitación de los miembros de mesa es, por ello, una actividad crítica.
No basta con ofrecer cursos virtuales. Es necesario conseguir que los ciudadanos comprendan claramente sus responsabilidades y que puedan ejecutar correctamente las actividades de instalación, sufragio y escrutinio.
Las ERM tienen además una complejidad particular: los electores recibirán una elección con múltiples cargos y deberán comprender las distintas posibilidades de votación. Por lo cual, la ONPE debe concentrar esfuerzos en capacitación práctica, sencilla y masiva, utilizando ejemplos que reproduzcan situaciones reales de la jornada.
La quinta preocupación: la tecnología debe funcionar y ser auditable
Las elecciones modernas dependen cada vez más de sistemas informáticos. Pero la tecnología electoral tiene una característica fundamental: no basta con que funcione; debe generar confianza.
Después de las experiencias y cuestionamientos producidos durante las Elecciones Generales de 2026, cualquier sistema tecnológico utilizado en las ERM será observado con especial atención. Por ello, las pruebas deberían ser integrales.
No basta con probar individualmente un equipo o una aplicación. Es necesario comprobar toda la cadena: mesa de votación / escrutinio / acta / transmisión / recepción / procesamiento / publicación.
Además, los partidos políticos, personeros y observadores deberían tener posibilidades suficientes para conocer los procedimientos, verificar los controles y comprender qué ocurre cuando se produce una contingencia. La transparencia tecnológica es hoy tan importante como la seguridad tecnológica.
RENIEC y la calidad de la información electoral
RENIEC también enfrenta una tarea relevante. Conforme al cronograma, ha venido entregando a la ONPE información actualizada sobre ciudadanos y todavía están previstas entregas de información complementaria antes de la elección. La institución informó que una segunda entrega estaba prevista para el 21 de agosto y una tercera para el 25 de septiembre. Estas actualizaciones son importantes porque permiten que la ONPE cuente con información vigente para preparar documentos y organizar la jornada electoral.
Aquí resulta fundamental mantener una comunicación clara con la ciudadanía. Los electores deben comprender qué información integra el padrón electoral aprobado y qué tipo de actualizaciones posteriores son utilizadas por los organismos electorales sin alterar dicho padrón. La claridad evita sospechas innecesarias.
Una elección que debe recuperar confianza
Existe una preocupación transversal que no aparece necesariamente como una actividad específica del cronograma: la confianza pública. Ello, habida cuenta que los organismos electorales llegan a las ERM después de un año electoral particularmente intenso. Las Elecciones Generales de 2026 sometieron a JNE, ONPE y RENIEC a una enorme presión operativa y política.
Por ello, las ERM representan también una oportunidad para demostrar que las instituciones aprendieron de las dificultades anteriores. Una de las mejores maneras de hacerlo es comunicar con anticipación.
Los organismos electorales deberían informar periódicamente sobre:
- avance de la producción de material;
- estado del despliegue logístico;
- capacitación de miembros de mesa;
- pruebas de sistemas;
- disponibilidad presupuestal;
- medidas de contingencia;
- coordinación con las organizaciones políticas.
La transparencia preventiva es mucho más eficaz que explicar un problema después de ocurrido.
Fortalezas que deben aprovecharse
El escenario no es solamente preocupante. Existen importantes fortalezas. La primera es que el Perú cuenta con organismos electorales especializados y con experiencia acumulada.
La segunda es la existencia de un calendario electoral público y detallado. El JNE mantiene una plataforma específica para las ERM con información sobre cronograma, resoluciones, Jurados Electorales Especiales y demás instrumentos del proceso.
La tercera es la experiencia reciente de las Elecciones Generales. Aunque esa experiencia produjo dificultades y cuestionamientos, también dejó capacidades, procedimientos y lecciones que pueden ser aprovechados.
La cuarta es la creciente incorporación de tecnología para procesar información y agilizar procedimientos.
La quinta es la existencia de una estructura descentralizada que permite administrar una elección territorialmente compleja.
¿Dónde están las principales debilidades?
Las debilidades, sin embargo, son evidentes. La primera es el escaso margen de tiempo. A estas alturas, cualquier retraso tiene consecuencias mayores.
La segunda es la presión presupuestaria. La tercera es la complejidad de coordinar tres organismos constitucionalmente autónomos, cada uno con competencias diferentes pero absolutamente interdependientes.
La cuarta es la posibilidad de que decisiones jurídicas tardías repercutan sobre actividades logísticas ya programadas. La quinta es la necesidad de reconstruir confianza después de las controversias que acompañaron a las Elecciones Generales.
Las próximas semanas serán decisivas
Las ERM 2026 no parecen encontrarse, a la fecha, ante una imposibilidad de realización. Pero tampoco sería prudente asumir que el éxito está garantizado. El proceso ha entrado en una etapa en la que los problemas pequeños pueden transformarse rápidamente en problemas grandes.
Por ello, considero que cinco prioridades deberían concentrar la atención de los organismos electorales durante las próximas semanas:
- Primero, asegurar los recursos presupuestarios y su disponibilidad efectiva.
- Segundo, cerrar con la mayor estabilidad posible el universo de candidaturas.
- Tercero, realizar pruebas integrales de la operación electoral, especialmente en logística y tecnología.
- Cuarto, intensificar la capacitación de miembros de mesa, electores y personeros.
- Quinto, mantener una política de información pública permanente que permita conocer los avances y las medidas de contingencia.
El éxito de una elección no se mide solamente porque los ciudadanos puedan votar el 4 de octubre. Una elección exitosa es aquella en la que las mesas se instalan oportunamente, los ciudadanos pueden votar sin obstáculos, los votos son escrutados correctamente, las actas son procesadas con seguridad, las controversias pueden resolverse mediante los mecanismos establecidos y los resultados son aceptados porque existe confianza en el procedimiento.
Ese es el verdadero desafío de las ERM 2026
El calendario electoral ya está en marcha y la fecha del 4 de octubre es inamovible. Lo que todavía puede y debe hacerse es asegurar que cada una de las actividades que conducen a ese día se cumpla con oportunidad, calidad y transparencia.
Las próximas semanas, por tanto, no serán simplemente semanas de ejecución administrativa. Serán semanas de prueba para la capacidad del sistema electoral peruano de aprender de la experiencia reciente, anticiparse a los problemas y garantizar nuevamente el derecho de los ciudadanos a elegir libremente a sus autoridades regionales y municipales.
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