| Registro de electores en Puerto Príncipe - julio de 2026 |
La existencia de un nuevo calendario constituye un avance, pero todavía no permite asegurar que las elecciones puedan realizarse. El propio CEP ha advertido que el cumplimiento de las fechas dependerá de que exista un nivel aceptable de seguridad y de que estén disponibles los recursos financieros necesarios.
Hay, sin embargo, señales concretas de progreso. El registro de electores comenzó en julio y continuará hasta octubre, mientras que la inscripción de candidatos se inició en agosto. También están previstas las etapas de reclutamiento y capacitación de los miembros de mesa y supervisores, así como la distribución de materiales electorales durante los meses anteriores a la jornada electoral.
Otro avance importante es el esfuerzo internacional para actualizar el registro electoral y fortalecer la identificación ciudadana. Japón y la Organización de los Estados Americanos (OEA) han comprometido recursos para apoyar la actualización del padrón y la producción de documentos de identificación. Esta tarea es particularmente importante en un país donde la violencia y los desplazamientos internos han dejado a numerosos ciudadanos sin documentos y fuera de sus lugares habituales de residencia.
Pero todos estos avances chocan con el principal problema haitiano: la inseguridad.
Las organizaciones armadas mantienen el control de importantes sectores de Puerto Príncipe y de rutas estratégicas. La violencia ha provocado el desplazamiento de aproximadamente 1,5 millones de personas y dificulta no solamente la actividad cotidiana, sino también el funcionamiento de cualquier proceso electoral nacional.
Una elección requiere mucho más que instalar locales de votación. Es necesario identificar a los electores, trasladar materiales, capacitar y movilizar miembros de mesa, permitir que los ciudadanos lleguen a votar, proteger las actas y transportar posteriormente la documentación electoral. Si las carreteras y territorios permanecen bajo control de grupos armados, toda esta cadena puede interrumpirse.
Por ello, la comunidad internacional está concentrando esfuerzos en fortalecer la seguridad. La OEA y otros organismos internacionales buscan incrementar la capacidad de la fuerza multinacional destinada a enfrentar a las pandillas y recuperar rutas e infraestructura estratégica.
La situación puede resumirse en una paradoja: Haití está avanzando electoralmente mientras continúa retrocediendo en materia de seguridad.
Mi impresión es que las elecciones de diciembre son posibles, pero todavía no seguras. El escenario más favorable requiere una mejora sustancial de la seguridad durante septiembre y octubre. De lo contrario, podría repetirse el ciclo de postergaciones que ha caracterizado al país.
Haití ofrece así una experiencia excepcional para quienes estudian la administración electoral. El desafío ya no consiste solamente en organizar adecuadamente las mesas, el padrón o el escrutinio. La pregunta previa es mucho más elemental:
¿Puede el Estado recuperar suficiente territorio y movilidad para hacer posible una elección nacional?
En Haití, la respuesta a esa pregunta determinará finalmente si el 13 de diciembre será una fecha electoral o simplemente otra fecha en el calendario.
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